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2008/09/23
Crónica de la Feria Medieval
Jaime Martín
AFC-Ajedrez
El ajedrez en la Feria Medieval está consolidado tras varios años de participación. Desde Errenkoalde, un año más, nos han dado todo tipo de facilidades. El buen tiempo acompañó y eso hizo que la carpa del ajedrez estuviera muy concurrida durante todo el fin de semana.

Niños, niños y niños. Esos han sido tres de los cuatro pilares de la Feria Medieval de este año. El cuarto pilar lo forman personas como Pablo, nuestro joven amigo riojano que ayuda a sus padres en un puesto, y que en cuanto puede se escapa para jugar unas partidas. Este año, incluso, les puso en apuros a Otzeta y al duro Benito. También personas como Miriam, que dejando atrás la vergüenza deciden retar al ciego a una partida en el ajedrez gigante. Además de tener que lidiar con el invidente tuvo que aguantar los consejos y los reproches que a voz en cuello daba un sujeto digno de análisis, ya que era capaz de encontrar y recomendar la peor jugada del tablero sin ayuda informática.

El ciego sigue invicto tras cuatro años de sacrificios inanes, dejadas de dama y grandes remontadas. Este año no hubo tanta emoción como en pasadas ediciones, ya que jugó con una gran seguridad, e incluso se permitió el lujo de batir su propio récord y jugar cuatro partidas en una tarde. Y eso que su "ayudante" trataba de despistar a su amo en cuanto tenía oportunidad. "Alfil a b7, b de Dinamarca" provocó el colapso del ciego cuatro jugadas después, cuando anuncia mate y en realidad está haciendo una ilegal de cadena perpetua.

En tiempos de crisis, medidas desesperadas. Eso es lo que debieron pensar todos los que se acercaron a nuestra carpa. El ajedrez, además de ser gratis, servía de guardería a los padres que miraban incrédulos cómo su pequeño diablillo permanecía sentado durante más de 20 segundos. El ajedrez gigante hizo honor a su nombre, ya que muchos de los que se acercaban a él eran confundidos con peoncillos de torre, y a punto estuvimos de meterlos en la caja de cartón al acabar.

En las simultáneas se perdieron más partidas que nunca, cosa que achacaremos a que el nivel del público ha subido mucho. Cualquier otro análisis sería erróneo y malintencionado. Como todos los años, algún padre utilizaba a su vástago como un vulgar monchito, chivándole jugadas que eran mucho peores que las que iba a hacer el niño en un primer momento. Esperemos que cuando en casa toque la charla de sexo, se la dé la madre, o que busque información en revistas especializadas, como hicimos los de nuestra generación.

El domingo a la noche, exhaustos y contentos, nos retiramos a nuestras madrigueras con la satisfacción del deber cumplido: hemos sacado el ajedrez a la calle un año más.

Archivado en: Feria Medieval

Comentarios: 2
fer - 24/09/2008 - 21:54:29h
Crónica excepcional, te vamos a fichar.
Txus - 24/09/2008 - 07:26:42h
Jaime, no sé como lo haces. Aun siendo la cuarta vez que haces la misma crónica, siempre encuentras cosas interesantes que contar. Me he tronchado con lo de revistas especializadas!!!

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